Después de 18 largos años en el mercado laboral seguía sin acostumbrarse a madrugar, pero ese día había tenido un sueño inquieto y el sonido del despertador le cayó encima como un mazazo. 6:00 horas. Lunes. 8 de abril de 2030. Hoy le esperaba un día duro (todos los lunes lo eran, y más en la Bolsa de Madrid). Consiguió espantar el sueño y, tras besar a Julia, se encaminó a la ducha.
Había conocido a su mujer cuando ambos trabajaban en TecnoLimit, una multinacional de las telecomunicaciones. De eso hacía ya 12 años, pero Julia mantenía su puesto en el departamento financiero, mientras él había dado un giro a su vida convirtiéndose en corredor de bolsa.
Cuando, a las 6:45 horas, Lucas salía ya por la puerta y Julia terminaba su croissant, ninguno de los dos sospechaba que estaban a punto de experimentar un inmenso salto al vacío. Era cuestión de tiempo que ambos descubrieran lo que estaba sucediendo en la ciudad... Una avería de dimensiones apocalípticas había dado al traste con el funcionamiento de Internet y amenazaba con hacerla desaparecer para siempre.
¿Qué sería de tantas empresas, de tantos empleos, de tantas personas que dependen de ella?
Vivir a las afueras les obligaba a utilizar el coche para ir a trabajar, pero tenía una ventaja: el trayecto de 45 minutos les permitía ponerse al día de la actualidad de la jornada. Cuando Lucas encendió la radio de su BMW eléctrico, lo primero que oyó fue: "¡Se ha esfumado, ha desaparecido y está ocasionado un tremendo impacto mundial!". Lucas estaba extrañado: ¿De qué estarán hablando? Rápidamente cambió de emisora y escuchó la noticia más inverosímil de toda su vida: "...Como les hemos adelantado hace unos minutos, las comunicaciones a través de Internet han sufrido una avería de proporciones insospechadas y catastróficas. Los principales mandatarios mundiales están en estos momentos en contacto telefónico para dar las primeras pautas a la población para paliar el caos. Se recomienda localizar en las tiendas de antigüedades aparatos de fax, se solicita a las oficinas de correos que hagan acopio de sellos, a las papelerías que se provean de bolígrafos, lápices, gomas de borrar, y millones de paquetes de folios y sobres. Se ruega a los periódicos y revistas que aumenten sus tiradas, que se reediten ediciones de enciclopedias, mapas mundiales y toda clase de guías. Al personal sanitario farmacéutico y de herboristerías se les pide que tengan suficientes existencias de tranquilizantes y relajantes, al menos para los primeros días. Por último, hacen un llamamiento para que no cunda el pánico y se recurra a los ancianos de las familias, para informarse de cómo se vivía y se trabajaba sin Internet y asumir que, por difícil que parezca, es posible".
El atasco de entrada a la ciudad era de proporciones gigantescas. Los coches, parados, coreaban una sinfonía de cláxones sin descanso. Los más modernos, gracias a su impulsión hidromagnética, se elevaron unos metros para contemplar la situación, pero, rápidamente, una patrulla de la Guardia Civil acudió para reconvenir a los más osados.
Su CleverPhone, la última generación en telefonía unipersonal, de repente, se apagó. Las pantallas de OMONLED de la autopista parpadearon durante unos segundos y quedaron muertas, sin emisión. La radio del coche enmudeció. Desde hacía años, la radio ya sólo funcionaba a través de Internet. Habían pasado los tiempos de la FM y la Onda Media, la Radio IP había conseguido recortar los costes de puesta en marcha y mantenimiento de manera espectacular. Y lo mismo ocurría con la televisión. Todo estaba metido en la Red. Internet era la base.... y, ¿se había ido al traste?
Era el principio del caos. Un caos que amenazaba con arrasarlo todo, desde San Francisco hasta Osaka, desde Tembleque hasta Estocolmo. Un caos para el que la humanidad no estaba preparada. ¿Qué había podido ocurrir?
No había avanzado ni 400 metros cuando tuvo que frenar bruscamente. El panorama era dantesco: miles de bocinas, gritos, humo y algún que otro exaltado que, harto de esperar en su coche a que los semáforos comenzaran a funcionar y la circulación se reactivara, optaban por abandonar su vehículo en medio de la autopista y hacer su ruta andando. Aquello le recordó a Lucas a una película que viera años atrás sobre cómo el calor, el caos y un arma pueden convertir a un hombre normal en un potencial asesino. Sintió un escalofrío que le recorría el cuerpo... Malos presagios cruzaron su mente.
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Julia, mientras tanto, trabajando desde casa (como lo hacía el 70% de la población mundial), intentaba acceder a los datos financieros de su empresa sin conseguir nada. Mientras seguía intentándolo, recordaba que algo parecido le sucedía a su padre 60 años atrás cuando trataba de conectarse a través de algo llamado módem a las primeras BBS. Él siempre decía que era como el principio de las comunicaciones entre ordenadores, y ella le escuchaba maravillada, pues su padre siempre se emocionaba contando esas historias.
¿Qué estaba pasando?, se preguntaba. ¿Habría un fallo en la estación satelital de la luna que actúa como repetidor de su señal de Internet, o sería un fallo de la empresa que recientemente había contratado como servicio de outsourcing?
Julia trató de comunicarse telefónicamente con Lucas, pero fue en vano... Con la caída de Internet, la telefonía móvil estaba colapsada y el mundo entero incomunicado.
Ya nada era igual, nada volvería a ser igual. La adaptación de la sociedad a los sistemas de comunicación global había llegado hasta los últimos rincones del planeta. La conexión entre empresas, las relaciones entre profesores y alumnos, las compras diarias, y hasta los libros y los medios de comunicación ya sólo utilizaban Internet como canal y como herramienta. Pero todo se había roto de repente, sin previo aviso, sin que hubiera habido tiempo de preparar un sistema alternativo, un plan B que contrarrestara los efectos negativos de la caída de la Red.
En todo el planeta la tensión era máxima. La Casa Blanca trataba de convocar una reunión de urgencia, las líneas aéreas cancelaban todos sus vuelos, los expertos aseguraban que la economía sufriría una caída tan espectacular que nadie se atrevía a vaticinar su final. Otros hablaban de la pérdida total de buena parte de la cultura y del conocimiento humano, acumulados durante años solamente en la Red. En las calles, los ciudadanos comenzaban a sentirse inseguros y buscaban ansiosamente cubrir sus necesidades más básicas. Cada uno empezó a considerar al otro su enemigo en este nuevo escenario de supervivencia.
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Finalmente, Lucas consiguió llegar a la oficina. Trató de identificarse para acceder al edificio, pero el lector de iris no funcionaba. Lo intentó de nuevo con idéntico resultado. En la puerta se iban acumulando empleados que, como él, veían frustrado su intento de iniciar su jornada laboral. El caos era cada vez mayor. Querían una explicación, querían saber qué hacer, cómo debían tomarse esta situación. Lucas estaba esperando un mail muy importante de uno de sus mejores clientes, un magnate estadounidense que le había encargado la compra de 50.000 acciones de uno de los buscadores más visitados de Internet. Pero de momento, tenían las manos atadas. Decidió coger de nuevo el coche y regresar a casa, con su mujer. Si algo tenía claro era que, sucediera lo que sucediera de ahora en adelante, quería vivirlo a su lado.
Entretanto, Julia, en vista de las proporciones apocalípticas de la situación a la que se enfrentaban, decidió prepararse mentalmente para afrontar el radical cambio que amenazaba a su vida tal y como ella la conocía: tenía que comprobar qué era capaz de hacer sin necesitar las nuevas tecnologías. Localizó en el trastero su antigua bicicleta y se lanzó a pedalear para tratar de abstraerse de la realidad. Desde que era una niña, Internet había sido algo consustancial a su vida, como la electricidad lo fue para sus padres y abuelos. Imposible imaginarse vivir sin la Red. Quizás el fin del mundo había llegado. Recordó una vieja película, Mad Max, que describía un mundo donde la sociedad ha dejado de existir...
Cuando las crisis sobrevienen, la gente busca alternativas y, en muchas ocasiones, se reinventa y hace cosas realmente importantes y novedosas. Ésa era la parte buena que tenía esta situación, o así, al menos, quería verlo Julia. Trataba de ver como algo positivo la necesidad de volver a "humanizar" las comunicaciones y las relaciones con sus clientes, con sus amigos... Habría que volver a la televisión analógica. Las oficinas de correos volverían a colapsarse. Los niños conocerían cómo vivían sus abuelos, sus bisabuelos...
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Cuando llegó a casa, Lucas se asustó al no encontrar a Julia por ningún lado. Encontró una nota manuscrita en la mesa de la cocina: "Cariño, he intentado llamarte, pero me ha sido imposible contactar contigo. He salido a dar un paseo con la bici para tratar de ordenar mis pensamientos. Si quieres encontrarme, estaré en la laguna. Te quiero".
De repente, un torrente de pensamientos acudió en tropel a la cabeza de Lucas. ¿Cuántos días soleados nos hemos perdido por estar enganchados a Internet y a las demás cadenas de la tecnología móvil? ¿Cuántas horas de trabajo al día, con esto del "always-on"? ¿Cómo sería la vida cuando no tenían esta inmensa dependencia tecnológica? Ya ni siquiera recordaba cómo era la letra de Julia, tan pulcra y redondeada... ¿Cómo sería la sensación de regresar a los orígenes, a lo analógico, a lo básico?
En otro momento hubiera agradecido quizás un momento de desconexión de la rutina de ese "Mundo-IP", pero esto no se trataba de un simple corte del sistema. ¡No funcionaban ni los servicios de emergencia! No podían quedarse de brazos cruzados. ¡Tenían que hacer algo! Si al menos pudieran contactar con Arpabot, la entidad cuasi-inteligente a cargo del mantenimiento de la Red mundial... ¡Un momento! Recordaba haber coincidido, en cierta ocasión, con un directivo de esta entidad en uno de sus viajes a Houston. ¿Dónde diablos habría apuntado su teléfono y su mail? ¡Oh, cielos! Aun en el caso de que los encontrara, ¿cómo diablos iba a poder utilizarlos?
"De acuerdo", pensó Lucas, "las redes IP (aquellas sobre las que se basa Internet) no funcionan, ¡pero las redes telefónicas, las X25, y otras podían seguir funcionando!" Pensó en su cuñada, Clara. Tal vez ella podría solucionarlo.
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Clara era la hermana soltera de Julia, y vivía en el centro de la ciudad. Era un cerebrito. Estudió Ingeniería Tecnológica en Informática de Gestión y Sistemas, y fue la primera de su promoción. La noche anterior se había acostado tarde, a causa de un problema interno de su compañía. Aún remoloneaba en la cama, ajena a todo, cuando el timbre insistente de la puerta le obligó a levantarse. Al abrir, se encontró de frente con dos individuos desconocidos. "¿Señorita De la Riva? Somos del Departamento de Inteligencia Tecnológica Informática del CNCC. Tenemos un gran problema y necesitamos su ayuda. Por favor, déjenos pasar y se lo explicaremos todo".
El Centro Nacional de Comunicaciones Convergente era una de las grandes agencias de la Unión Europea, capaz de rastrear cualquier comunicación electrónica. Cuando le hubieron explicado la situación se mostró tensa, nerviosa. "¿Que nos quedamos para siempre sin internet? No puede ser, señores. ¡Estamos en 2030! Vayámonos, hay que solucionar este problema cuanto antes".
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Mientras tanto, el caos seguía apoderándose del planeta. La economía mundial se había, literalmente, hundido. Las pantallas de las sedes de las grandes bolsas mundiales permanecían en blanco, pero los horrorizados brokers no necesitaban los gráficos titilantes para saber que las acciones de todas y cada una de las empresas por las que habían apostado habrían tocado fondo. La bolsa no había sufrido tanto desde el año 2010, cuando los griegos y otros países mediterráneos habían sido expulsados del euro, adonde no habían vuelto hasta hacía cinco años. El desconcierto era enorme. China comunicó que las empresas situadas en su territorio quedaban nacionalizadas temporalmente, y Estados Unidos dictó medidas para salvar sus intereses.
Los hospitales eran otro cantar. Por fortuna, los equipamientos médicos funcionaban en redes de área local privadas e independientes de Internet, así que conservaban su operabilidad. Sin embargo, las bases de datos de todos los pacientes se habían perdido, y ya comenzaban a llegar los primeros heridos por diversos accidentes. Los médicos estaban inquietos. ¿Cómo sabrían sus alergias, sus historiales? ¿Cómo accederían a los autodiagnósticos? Tampoco podrían ceder el control de los cirujanos-robots a los auténticos expertos, diseminados por el mundo...
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Cuando Clara llegó al CNCC y le comunicaron que una invasión de ratas había destrozado varios cables de comunicaciones en el centro de comunicaciones de Madrid, no se lo podía creer. "¿Pero no habían comprobado que allí no estaba localizado el problema?" Le explicaron que los servidores no registraban ninguna incidencia, pero al parecer, se había producido un "lupus virtual", que no reconoció la ruptura de conexión y empezó a atacarse a sí mismo, propagando la enfermedad, nodo a nodo, por toda la ciudad, el país, el mundo...
Parecía increíble que todo hubiera empezado ahí. Rápidamente, los efectivos del CNCC se pusieron manos a la obra. Gracias a los avances de la nanotecnología atomo-nuclear trabajaron durante horas sin descanso para reconfigurar las conexiones y reparar los nodos. De repente, un pitido ensordecedor comenzó a oírse en todo el centro. Todos mantuvieron la respiración. Estaba claro que se encontraban en un momento crítico del proceso, el momento en el que iban a descubrir si sus esfuerzos habían dado fruto... Y por fin, el pitido cedió y dio paso a un bip-bip continuado. Las luces de los servidores centrales se encendieron. Las pantallas de los ordenadores comenzaron a funcionar. Los "clics" se sucedían, como si el cementerio tecnológico de dispositivos allí alojados hubiera vuelto a la vida.
La euforia se desató entre todos los expertos allí congregados. Clara lanzó un grito de triunfo: "¡¡¡Sííííí!!!" ¡¡Lo habían logrado!! Habían conseguido restaurar el mundo tal y como lo conocían. Internet volvería a funcionar y, con ella, la humanidad recuperaría su ritmo vital. Tenía que hablar con Julia. ¿Qué habría sido de ella y de Lucas?
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Julia estaba tumbada en la hierba, mirando ensimismada hacia la laguna, cuando su teléfono sonó. Lo había cogido por inercia antes de salir de casa, pero se había olvidado por completo de su existencia. De ahí que su sonido lograra sobresaltarla. "¿Julia, estás bien?", dijo Clara. Y pasó a explicarle todo lo sucedido.
Al instante, tomó su bicicleta y pedaleó con todas sus fuerzas hasta su casa. Ignoraba si Lucas se encontraba allí. Abrió la puerta y comenzó a llamarle a voz en grito. Lo encontró en el estudio, revisando un libro de redes de telecomunicaciones. Estaba tan enfrascado en su lectura, tratando de dar con la clave que pusiera fin a la catástrofe, que al oír su nombre dio un brinco. Se abrazaron con fuerza, como si temieran perderse. La intensidad de lo vivido hacía que las horas transcurridas desde el momento en que se levantaran inocentemente aquella mañana, como tantas mañanas de tantos días, parecieran haberse convertido en años.
Informado del desenlace de la crisis, Lucas tomó con ansia el mando de la tele, aún con miedo a que no funcionara. ¡Pero se encendió! La pantalla mostraba al presidente del Gobierno tranquilizando al país. Todo había terminado. Cambió de canal: la Casa Blanca emitía también un comunicado explicando el fin de la catástrofe. Una cadena informaba de la progresiva vuelta a la normalidad en los aeropuertos. En otra, las bolsas recuperaban su actividad...
Esto le recordó el mail que estaba pendiente de recibir... ¡Tendría que volver al trabajo! Pero no. Eso podía esperar. La angustia que habían vivido les hacía merecerse un descanso, dedicarse un rato a sí mismos. Todo lo sucedido les había hecho reflexionar. Y mucho. La tecnología era la base que sustentaba las economías y las sociedades de este avanzado siglo XXI, pero no podían olvidar que la vida era algo más que redes, sistemas, pantallas y dispositivos. Y no podían permitirse depender hasta ese punto de ellos para seguir viviendo. En cierto modo, el salto al vacío experimentado en las últimas horas les invitaba a plantearse una vuelta a los orígenes, a hacer las cosas con más naturalidad, sin tanta programación, dejando una puerta abierta a la espontaneidad.
"¡Te invito a cenar!", dijo Lucas. "Vamos a La Tarantella. Seguro que su horno de leña ha seguido funcionando, y los spaguetti carbonara de Gennaro seguirán siendo tan deliciosos como siempre. ¿Que no hemos reservado? ¡Ni lo vamos a hacer! ¡Viva la improvisación!
Ya en el restaurante, brindaron con un blanco del país y se miraron como si se descubrieran por primera vez. Julia estaba hermosísima, con su copa en la mano y un vestido negro de noche, a lo Audrey Hepburn en 'Desayuno con diamantes'. Sonreía, con ojos brillantes y una mirada pícara.
Lucas empezó a notar que otros comensales le observaban. De repente, todo a su alrededor se hizo silencio y sólo percibía el latido de su corazón. Conforme iba personalizando las caras, se dio cuenta de que muchos eran conocidos suyos: algunos compañeros de trabajo, algún vecino con el que había intercambiado interesantes conversaciones, incluso un grupo de compañeros de la facultad a los que no veía desde hace años... En ese preciso instante se prometió que, a partir de ahora, celebraría todos los 8 de abril como un nuevo cumpleaños, como una vuelta a la vida, a una nueva vida en la que no volvería a olvidarse de las cosas realmente importantes.
Madrid, 17 de mayo de 2010



...se ha esfumado, ha desaparecido y está ocasionado un tremendo impacto mundial". Lucas estaba extrañado: ¿De qué estarán hablando? Rápidamente cambio de emisora y escuchó la noticia más inverosímil de toda su vida "Internet ha muerto".
Cuando entró a la empresa nadie estaba sentado en su sitio. Se dirigió a su escritorio y encendió el ordenador. Lo primero que hizo fue abrir el outlook; estaba esperando un mail muy importante de uno de sus mejores clientes, un magnate estadounidense que le había encargado la compra de 50.000 acciones de uno de los buscadores más visitados de Internet....
a Federico Jiménez Losantos, con su voz gangosa de siempre, algo más estropajosa si cabe. Qué se le va a hacer. El hombre, aún a sus casi 90 años, sigue ahí, al pie del cañón. Esa mañana, sin embargo, estaba excitado, muy excitado. Y la noticia no era para menos:
- ¡Es una confabulación planetaria! -chillaba poseído por una tremenda energía.-¡Nos han gobado Internet! ¡Y ya saben de quién es la culpa!, ¿no?
Lucas no daba crédito a lo que escuchaba. Julia trató de conectar su CleverPhone, la última generación en telefonía unipersonal, pero no lo consiguió. '¿A qué me voy a conectar si este tipo está diciendo que Internet ya no existe?', se preguntó, aún confusa.
El atasco de entrada a la ciudad era de proporciones gigantescas. Los coches, parados, coreaban una sinfonía de cláxones sin descanso. Los más modernos, gracias a su impulsión hidromagnética, se elevaron unos metros para contemplar la situación, pero, rápidamente, una patrulla de la Guardia Civil acudió para reconvenir a los más osados.
El CleverPhone, de repente, se apagó. Las pantallas de OMONLED de la autopista parpadearon durante unos segundos y quedaron muertas, sin emisión.
Jiménez Losantos calló también. La radio del coche enmudeció.
Fue el principio del caos.
Un caos que amenazaba con arrasarlo todo, desde San Francisco hasta Osaka, desde Tembleque hasta Estocolmo. Un caos para el que la humanidad no estaba preparada.
Lucas y Julia no tardaron en adivinarlo.
Estaban perdidos.
Todos estaban perdidos.
Hasta Federico, del que no volvieron a saber nada más.
pues este (Federico) anda en busca de la raiz del porque ha desaparecido el internet, porque el cree que es algo que es muy imposile de que pueda pasar, pero ahora su su inquietud es saber el porque ha desaparecido, y le preocupan muchos aspectos ya que el piensa que lo que esta pasando es como volver a comenzar un siglo. pues piensa que para comunicarse ahora sera de la forma mas cruel a la que se pueda prestar pues ahora para comunicarse lo tiene que hacer por medio de cartas escritas a mano y enviarlas con alguien de confianza por lo que las respuestas van a depender de lo tan lejos la anvie.. pues sigue pensando que no es posible lo que esta pasando y se pregunta. ¿Que pasó con las compañias que ofrecen servicios de internet?, o que va a pasar con las demas compañias si no podemos comunicarnos con nadie, pues nada que tenga que ver con la tecnologia ahora funciona, "esto es un caos" "no se puede hacer nada" hemos llegado al fin, porque ni siquiera podemos encontrar recursos ni formas como para poder devolver el internet a todo el mundo.. que esta pasando?... pues ni modo me tocará seguir investigando..
Julia mientras tanto, trabajando desde casa (como casi ya el 70% de la poblacion mundial), intentaba acceder a los datos financieros de su empresa sin conseguir nada. Mientras seguia intentándolo, recordaba que algo parecido le pasaba a su padre 60 años atras cuando empezaba a conectarse a traves de algo llamado modems a las primeras BBS´s. El siempre decia que era como el principio de las comunicaciones entre ordenadores y ella le escuchaba maravillada pues, pensando que eran cosas de la edad, su padre siempre se emocionaba contando esas historias. ¿Que estaba pasando?, se preguntaba. Habra un fallo en la estación satelital de la luna que actua como repetidor de su señal de internet o sería fallo de la empresa que recientemente habia contratado como servicio de outsourcing?
...Lucas ya puso en marcha el vehículo y al encender la radio escuchó sólo un leve ruido, como un chasquido. Era una clara indicación de que la jornada iba a ser dura, muy dura. De hecho, desde hace años la Radio ya no conocía otra manera de funcionar que a través de Internet. Habían pasado los tiempos de la FM y de la Onda Media, ya que la Radio IP había conseguido recortar los costes de puesta en marcha y mantenimiento de manera espectacular.
Por tanto, ¿para qué intentar sintonizar la tele?. Y esto, evidentemente, porque otro tanto ocurrió hace décadas con las señales televisivas: IP. Todo estaba metido en la Red. Internet era la base.... y ¿se había roto?
No había avanzado ni 400 metros cuando tuvo que frenar bruscamente, un atasco monumental colapsaba los accesos a la ciudad. El panorama era dantesco: Miles de bocinas, gritos, humo y algún que otro exaltado que harto de esperar en su coche a que los semáforos comenzaran a funcionar y la circulación se reactivara, optaban por abandonar su vehículo en medio de la autopista y hacer su ruta andando. Aquello le recordó a Lucas a una película que viera años atrás sobre cómo el calor, el caos y un arma pueden convertir a un hombre normal en un potencial asesino. Sintió como un escalofrío le recorría el cuerpo, malos presagios cruzaron su mente.
Pero de repente apareción una luz desde el cielo que iluminaba toda la carretera. Parecían unas escaleras que bajaban desde el sol, y por ellas bajaba un hombre de muy buen ver.
Cuando llegó a la carretera, estaban todos mirándole, fuera del coche de cada uno, como si estuvieran en el teatro. Les tendió la mano y les dijo que lo importante ahora era la colaboración entre todos.
Si queremos salir de esta crisis y seguir adelante todos nos tenemos que ayudarnos y colaborar. Vamos formemos una cadena.
Y siempre hacia adelante. Para atrás ni para coger impulso.
La información perderia su medio mas importante, la unica via underground, la mas alejada de los entes censuradores. Si ya estamos sometidos bajo las manos de mounstros capitalistas adictos a la generacion de ingresos, sin internet estariamos mas sometidos aun. Hoy los esclavos de este sistema tenemos un santuario, un oasis para la información, en el cual el dinero no gobierna.
Pensando en ello y aún un tanto aturdidos y a la vez acongojados por tan horrible suceso tanto Lucas como Julia tuvieron una idea casi simúltanea, como demostración del tan profundo lazo q los unió desde que se conocieron, esta consistía en que de alguna u otra manera deberían encontrarse para tratar de solucionar tan desdichado suceso o al menos tratar de ayudar a tal fin; ahora resulta un nuevo y gran dilema como es que se llegarían a encontrar si ya nada respondía todo estaba muerto la telefonía móvil colapsó como una consecuencia del problema del internet el mundo estaba 100% incomunicado así que ambos vieron la manera tal vez más rápida de tratar de hacer algo comenzaron a caminar dejaron todo con la esperanza de encontrarse en sus respectivos trabajos pero nada, no lo consiguieron, luego como un golpe de suerte que les daba el destino o la disposición a ello de un ser supremo que a los lejos nos mira, pero los dos se vieron uno a cada lado de la calle se encontraron y comenzaron a tratar de dar vida a su idea, fueron a los lugares más concurridos para saber que estaba sucediendo en otros lugares, en estos instantes la manera más sencilla de comunicarse era a través de pequeños radio transistores de hace muchos años en el pasado que algunas personas aún conservaban en sus casas como reliquias de sus abuelos; así comenzó la proeza tomaron uno de estos artilugios, claro está no a un módico precio, pero esforzaron por contactar con personas con estos ideales devolverle la escencia de la comunicación al mundo devolverle eso tan preciado que algún día nos dijeron que se iba a acabar y nadie hizo caso, de devolver ese poder de la información a toda la humanidad.
Al cabo de horas y horas de esfuerzo en encontrar a alguien llegan a comunicarse con una persona que supuestamente les quería ayudar y tenía mucha información al respecto y por lo tanto iban a tratar de contactarlo pero cuando llegan a donde estaba lo encontraron muerto. Comenzaron a especualar sobre lo sucedido, tal vez alguien en su anhelo de poder simplemente saboteó esa escencia de la comunicación o tal vez fue una simple coincidencia...
Pero al encontrarlo muerto, intentaron investigar lo que sucedió. Por suerte, uno de los que estaba allí era médico, y vio signos de suicidio.
Tal vez por la falta de comunicación. Aquella gente que no tenía los transistores reliquias de los abuelos, ya sea por falta de espacio o por que no funcionaran, no podían comunicarse con nadie. Tan sólo salir a la calle y empezar a pedir ayuda.
¿Cómo podríamos comunicarnos si nos falta un medio para ello? Quizá retrocedamos a la época en que no había teléfono. E ir de correveidiles por el mundo...
Ya nada era igual, nada volvería a ser igual. La adaptación de la sociedad a los sistemas de comunicación global, vía internet, había llegado hasta los últimos rincones del planeta, todo se movía a través de esa vía: la conexión entre la empresas, las relaciones entre profesores y alumnos, las compras diarias, y hasta los libros y los medios de comunicación ya sólo utilizaban ese sistema. Pero todo se había roto de repente, sin previo aviso, sin que hubiera habido tiempo de preparar un sistema alternativo, un plan B que contrarrestara los efectos negativos de la caída de la red. Los primeros temores iban apareciendo en los noticieros de las radios (el único sistema de comunicación que quedaba vivo). Los expertos economistas iban dejando entrever que la economía sufriría una caída tan espectacular que nadie se atrevía a vaticinar cual sería el final. Otros tertulianos hablaban de la pérdida total de buena parte de la cultura y del conocimiento humano, acumulados durante años, solamente, en la red. La gente de la calle comenzaba a encontrarse insegura, y buscaba ansiosamente cubrir sus necesidades más básicas. Cada uno empezó a considerar al otro su enemigo en este nuevo escenario de supervivencia.
...a los comentaristas de su programa de radio matinal favorito. A esa hora debían estar comentando las noticias acontecidas el día anterior, pero lo primero que sorprendió a Lucas fue que hablaban en un tono mucho mas agitado del habitual. Subió el volumen de la radio e hizo un gesto a Julia para que prestara atención. Hablaban sobre la información, la sociedad global, ¿que había pasado? Conectaron con el enviado especial en Estados Unidos que comunicó una reunión de urgencia en la Casa Blanca y que las lineas aéreas habían comunicado la cancelación de todos sus vuelos. Julia dijo que seguro que se trataba de otro atentado y Lucas estaba de acuerdo pero enseguida el locutor les aclaró todo: Internet había caído, no funcionaba, y lo que era aun peor, no sabían si podrían volver a hacerlo funcionar.
Un sistema tan fundamental en la sociedad actual, a la que se llamaba de la información, no tenía repuesto porque nunca se había pensado que podría interrumpirse. Ahora había pasado, la base sobre la que se sustentaba todo se había hundido. ¿Que ocurriría con sus vidas? El camino hasta el trabajo se les hizo mas largo que nunca. Quizás temían que lo peor comenzase al llegar.
El mundo se encaminaria inevitablemente mas lento, mas inseguro e incierto, habria mas rumores que ,que verdades , mas especulaciones que hechos volveriamos al siglo pasado, a la epoca de las noticias por radio , al fax , teletipo y al telefono convencional.
En fin sera todo mas lento.
.....escuchó intrigado la falta de señal, trató con otros diales y ninguno funcionó, todos dieron la misma señal, hizo algo que rara vez en su vida había realizado, pensó que el aparato estaba averiado, probó ahora con su celular y obtuvo la misma respuesta, ninguna estación mostró señales de funcionar, irritado probó con música guardada en el reproductor de su auto y éste lanzó 'corre dijo la tortuga', sorprendido entendió que no era problema de el reproductor incorporado.
Quince minutos más tarde, penso mientras escuchaba 'pero que hermosas eran' que podría probar escuchar nuevamente con la radio, intentó nuevamente y volvió a tener el mismo resultado.
Notó en el trayecto que algo raro sucedía, había menos tráfico que el habitual, calculaba que llegaría diez o quince minutos antes al trabajo al menos.
Mientras esperaba que sea la hora, llamó a Leo quién también estaba sorprendido por el asunto de las radios, faltaban 5 minutos, pero ante su impaciencia se apresuró a registrarse, el lector de íris no servía, salió del área y volvió a intentarlo, mismo resultado. Sus compañeros de trabajo empezaban a llegar, unos muy irritados por que desde hace algunas horas no podían conectarse a sus redes sociales, estaciones y otros medios electrónicos preferidos.
De pronto aparece de dentro de la empresa el jefe del departamento de seguridad, con una hoja de registro anunciando las malas nuevas, el trabajo no empezará hasta reanudar las telecomunicaciones.......y esperaron.
Nada
Por arte de magia, Internet ha desaparecido.Hoy a las 00:00 se ha cortado la conexión mundial mente.Se cree que es culpa de un fenómeno astronómico y todos los investigadores están buscando una solución para esta catástrofe. Lucas fue a trabajar, allí todo era un caos, la gente estaba histérica.Miró por la ventana y vio que en carretera había un atasco que llegaba hasta donde podía ver.De repente se preguntó ¿a donde iba esa gente?En ese mismo momento le llamó Julia y le dijo que habían dicho en las noticias que el causante de que se fuera la conexión a Internet fue la presencia de un ser extraño en el espacio, que estaba dejando sin conexión al mundo entero.
Pasaron los años y el objeto gigantesco seguía allí, pero un día en el telediario dijeron que los investigadores de la nasa habían desarrollado un artilugio que podía deshacer-lo. Después de unas semanas mandaron a ocho astronautas con el artilugio en un cohete. cuando estuvieron al lado del objeto, pusieron en marcha el plan,tardaron un día entero para destruirlo pero lo consiguieron. Así el mundo entero volvió a disfrutar de la maravilla que es Internet.
“…como les hemos adelantado hace unos minutos, las comunicaciones a través de Internet han sufrido una avería de proporciones insospechadas y catastróficas.
Los principales mandatarios mundiales están en estos momentos en contacto telefónico para dar las primeras pautas a la población para paliar el caos:
Recomiendan rastrear en las tiendas de antigüedades en busca de aparatos de fax, se pide a las oficinas de correos que hagan acopios de sellos, a las papelerías que se provean de bolígrafos, lápices, gomas de borrar, y millones de paquetes de folios y sobres. Se ruega encarecidamente a los medios de prensa que aumenten las tiradas de sus periódicos y revistas .Ruegan también que se reediten ediciones de enciclopedias, mapas mundiales y toda clase de guías. Al personal sanitario farmacéutico y de herboristerías se les pide que tengan suficientes existencias de tranquilizantes y relajantes al menos para los primeros días. Seguirán dando más consejos próximamente.
Por ultimo hacen un llamamiento para que no cunda el pánico y se acuda a los ancianos de las familias para que les recuerden como se vivía y se trabajaba sin Internet y puedan tranquilizarse de que en efecto es posible".
Lucas apago la radio y dio media vuelta. Hoy pasaría el día en el campo con Julia. Tenían mucho de que hablar.
“…como les hemos adelantado hace unos minutos, las comunicaciones a través de Internet han sufrido una avería de proporciones catastróficas.
Los principales mandatarios mundiales están en estos momentos en contacto telefónico para dar las primeras pautas a la población para paliar el caos:
Recomiendan rastrear en las tiendas de antigüedades en busca de aparatos de fax, se pide a las oficinas de correos que hagan acopio de sellos, a las papelerías que se provean de bolígrafos, lápices, gomas de borrar, y millones de paquetes de folios. Se ruega encarecidamente a los medios de prensa que aumenten las tiradas de sus periódicos y revistas .Ruegan también que se reediten ediciones de enciclopedias, mapas mundiales y toda clase de guías. Al personal sanitario farmacéutico y de herboristerías se les pide que tengan suficientes existencias de tranquilizantes y relajantes al menos para los primeros días. Seguirán dando más consejos próximamente.
Por ultimo hacen un llamamiento para que no cunda el pánico y se acuda a los ancianos de las familias para que les recuerden como se vivía y se trabajaba sin Internet y puedan tranquilizarse.
Lucas apago la radio. Hoy pasaría el día en el campo con Julia. Tenían mucho de que hablar.
Si, lo mejor sería pasar el día fuera, aunque Julia prefirio quedarse en casa. La catástrofe parecía grave, y la solución era lejana. Más bien apocalíptica.
Decidió prepararse mentalmente para este cambio. Hoy, intentaría evitar utilizar tecnologías complejas. Tomo la bicicleta, le echo un vistazo, solo era necesario hinchar las ruedas. Tras unos cuantos kilómetros de pedaleo continuo y suave, la mente logro abstraerse de las piernas, desde que era un niño Internet había sido algo consustancial a la vida, igual que la electricidad lo fue para para sus padres y sus abuelos. Imposible imaginarse vivir sin la red. Pero ahora todo iba a ser diferente, quizás el fin del mundo había llegado. Recordó una vieja película que vio de niño con su abuelo, Mad Max, donde se describía un mundo donde la sociedad ha dejado de existir…
Siempre había sido muy peliculero, así que eligió un personaje. Sería el héroe, si en la peli buscaban combustible, él iría en busca de algún perdido servidor donde poder conectarse.
Se preguntó si Julia le acompañaría, o esta catástrofe sería una analogía de su relación sentimental. Lo cierto es que su amor había ido sufriendo ciertos apagones, y reiniciar de nuevo no había surtido efecto.
Al llegar a casa, voceo el nombre de ella, pero no hubo respuesta. Vio una nota, y se acercó a la mesa…
Julia había escrito en realidad una carta, al desdoblarla, él encontró lo siguiente: "Querido, no te espantes, he salido a caminar y a recuperar lo básico, lo que desde hace 20 años dejamos atrás. Esto de la desaparición de Internet me ha hecho reflexionar. Si quieres, alcánzame en el parque, hoy hace tan buen día. ¿Cuántos días soleados y maravillosos nos hemos perdido desde hace 20 años?
¿Cuánto tiempo hemos pasado conectados a ese grillete electrónico de Internet y las demás cadenas de tecnología móvil? Horas hace 20 años cuando la Red se le daba la gana de estar lenta, y ahora, trabajo de más de 8 horas. No recuerdo bien si cuando éramos jóvenes el horario laboral establecido por las leyes era de 8 o 10 horas...realmente al trabajar conectados a Internet todo el tiempo trabajábamos más de 20, ¿no?
Sí, yo no te voy a decir que esta dependencia tecnológica me hace falta, pues es la única forma de contactarnos con nuestros hijos que estudian en Europa. Seguro encontrarán la manera de enviarnos cartas, habrá que ser pacientes y esperar, ya que la oficina de correos está saturada. Mucha gente ha olvidado ya lo imprescindible que para nuestros padres era el telégrafo, quizá ante esta contingencia, lo hagan surgir de nuevo. ¿Quién lo diría? Lo análogo viene al rescate de lo digital. Este mundo es una ironía.
Bueno, amor mío, regresando a mi reflexión. Creo que esto tenía que suceder, ya era demasiado el mal uso que la mayoría de los habitantes de este planeta le dábamos a Internet. Mucho vicio, ociosidad, pérdida de tiempo, de identidad. Y también de calidad de vida.
Por eso hoy, esposo, vida mía, te pido que resistas entrar en este caos social, realmente, la desaparición de Internet no debe alarmarnos. Es necesario, como te digo, recuperar lo básico. Encontrarás ahora mi letra mucho más difícil de leer que hace 10 ó 15 años, claro, tan habituada al teclado de la computadora. Ven querido, no nos hará daño, caminar de la mano como cuando éramos novios, por este parque frente al que tanto pasamos cotidianamente y al que ya no vemos por estar conectados a las tecnologías móviles.
Ven, cariño, te espero aquí, en nuestra banca, junto a la fuente. Traje la cámara para hacernos unas fotos, sé que no podremos subirlas a nuestra página y compartirlas con los chicos, pero al menos, sí que podremos imprimirlas como antes y guardarlas en el álbum, al menos la cámara sí sigue funcionando. Te espero aquí, para recordar juntos este día, de nosotros depende desapegarnos de los mismos grilletes cibernéticos, al final, algo bueno sucederá. POr ahora, era necesario que sucediera para recuperarnos, volver a estar conscientes de nosotros mismos, concentrar nuestra energía en nosotros, como individuos, pareja y seres humanos.
Cuando llegues, te daré beso con todo mi amor. No tardes, el parque está tan solo a unos metros de casa, ven andando. Regresemos a lo básico.
Se de la autodependencia, que va creando el internet, haciendonos mas automatas y menos creativos, la vida social se a vuelto caotica, no tomamos interes pòr la lectura de un libro, que desarrolla nuestro intelecto, sabemos que es un monstruo de mil cabezas, que despierta la ambicion codiciosa de industriales y comerciantes inescrupulosos que no miden las consecuencias de su mal uso. Sin embargo se a convertido en mi mejor aliado a la hora de desarrollar mi trabajo y mi relacion comunicacional con personas de otras latitudes, como el caso de una enfermera argentina que trabaja en la ayuda de niños descapacitados, y que era desconocido por la mayor parte del mundo hasta de su mismo pais, una mujer rechasada por la sociedada donde convive por el simple hecho de ser separada de su esposo, y condenada sin razon alguna, hecho que hoy ya es conocido por muchas personas que hoy la ayudan, no sabemos de miles de historias parecidas a esta, pero que gracias a las maravillas del "INTERNET" podemos descubrir y aportar nuestro grano de arena, y poder decir tranquilos "ALGO APORTAMOS" Se que habemos muchas personas que aun no logramos superar la perdida de nuestra "VIEJA TECNOLOGIA" y que solo nos sirve para añorarla nostalgicamente, y debemos aprender que hoy por hoy es la "RELACION TECNOLOGICA FUNDAMENTAL DE LA HUMANIDAD"
Clara remoloneaba en la cama a pesar de escuchar tocar varias veces el timbre de la puerta. Cuando al fin se decidió a abrir, vió a la policía y a unos hombres detrás:
-Señorita Hemingway? Somos del Departamento de Inteligencia Tecnológica Informática. Tenemos un gran problema y necesitamos que nos ayude. Por favor, déjenos pasar y se lo explicaremos todo.
Mientras los dejaba pasar al salon, no dejaba de pensar en que lío se habría metido. Seguro que la habían pillado. Ya se lo decía su cuñado Lucas, enfrascado en gritos en la Bolsa de Madrid:
- Deja todo esto Clara, eres demasiado inteligente, para perder el tiempo aquí.
Cuando le hubieron explicado la situación, se mostró tensa, nerviosa. -¿ Que nos quedábamos de por vida sin internet? No puede ser, señores. Estamos en el 2030. Vayámonos cuanto antes, hay que solucionar este problema antes de que llegue la sangre al río.
De algo habría servido que fuera la primera de su promoción, cuando terminó la carrera en Ingeniería Tecnológica en Informática de Gestión y Sistemas.
Pero antes tenía que hacer una llamada a su hermana: -¿Julia...Julia, está Lucas por ahí?
¿Sabrían ya lo que estaba ocurriendo? pensó.
"No, no, no y no!" Pensaba Luís mientras leía la carta de Julia. Él siempre había sido tolerante con su romanticismo y su idealismo, pero ése no era el momento de pasear por el parque. En otro momento hubiera agradecido quizás un momento de desconexión de la rutina de ese "Mundo-IP" que tan conocido era para todos. Pero ahora no.
No estábamos hablando de un corte cualquiera de internet, mala recepción por el tiempo, alguna caída de servidores... ¡No funcionaban ni los servicios de emergencia! Tenían que hacer algo. Si tan sólo pudiera contactar con Arpabot, la entidad cuasi-inteligente a cargo del mantenimiento de la red. Pero...¿cómo? Es más, ¿seguiría "viva"?
Tendría que averiguarlo. Y así fue como Luis, metido en su rol de héroe y salvador del planeta, se dirigió al trastero donde guardaba todos los equipos de sus días de "teleco" y comenzó a pensar en posibles soluciones.
Entonces Luis bajó al trastero, donde tenía todos sus apuntes de la carrera, para poder investigar. Pero, al llegar a la puerta y abrir la misma, se dio cuenta que había tirado todos sus apuntes a la papelera, los tenía todos informatizados.
Buscó en su agenda electrónica algún teléfono de algún compañero suyo, pero ¿qué pasa? ¡No funciona! Fue a buscar dónde tenía su agenda tradicional de papel, y después de ir por toda la casa intentando recordar dónde la dejó por última vez, hace ya varios años, al final la encontró.
Tenía apuntados algunos números de teléfono y direcciones, pero no sabía si seguían en esas direcciones. Iba a ser un proceso largo y tedioso...
De acuerdo, pensó Lucas, las redes IP-aquellas sobre las que se basa Internet- no funcionaban, pero las redes telefónicas, las X25, y otras podían seguir funcionando. Recuperó de su mente las ideas básicas sobre estas redes. Lo que tenía claro era la necesidad de que él solo no podría resolver este reto.
Julia, mientras, iba de camino al centro nacional de comunicaciones convergentes-el CNCC- telefoneó a casa de su hermana.
-¿Julia, Luis?-el ruido de las hélices del helicóptero le dificultaba- apenas oigo.
-No, soy Luis. ¿Eres Clara?
-Si, si, soy Clara, me imagino que ya sabréis que sucede.
-Como no saberlo.
-Me acaban de ”invitar” a un gabinete de crisis del CNCC.
El famoso CNCC, una de las grandes agencias de la Unión Europea, muy nombrada, pero casi totalmente desconocida. Capaz de rastrear cualquier comunicación electrónica.
Pero cambiemos un momento de escenario. ¿Qué ocurría mientras tanto en el mundo?
La economía mundial se había, literalmente, hundido. Las pantallas de las sedes de las grandes bolsas mundiales permanecían en blanco, pero los horrorizados brokers no necesitaban los gráficos titilantes para saber que las acciones de todas y cada una de las empresas por las que habían apostado habrían tocado fondo. Los únicos que sonreían felices eran los que poseían participaciones en empresas de automóviles. Estaba claro que ahora la gente tendría que viajar más. Sin sistemas de navegación, estaba claro, ¿pero no hablaban los mayores siempre de algo llamado "mapas"?
Los hospitales eran otro cantar. Por fortuna, los equipamientos médicos funcionaban en redes de área local privadas e independientes de internet, así que conservaban su operabilidad. Sin embargo, las bases de datos de todos los pacientes se habían perdido, y ya comenzaban a llegar los primeros heridos por diversos accidentes. La inmensa mayoría de los médicos temblaba por dentro. ¿Como sabrían las alergias, los historiales de los pacientes? ¿Como accederían a los autodiagnósticos? Tampoco podrían ceder el control de los cirujanos-robots a los auténticos expertos, diseminados por el mundo...
Todo vuelve a ser como antes, ¿Cómo? No lo sabía. Imaginó que al final del día las noticias nos darían un porqué.
Esa mañana en el trabajo no tuvo que escribir un e-mail a su jefe, llamó a la puerta y le dio el recado. Él amablemente le dio las gracias, y eso le hizo sentirse bien. Los email de primera hora los recibía siempre muy mal, de hecho, siempre le contestaba con alguna reprimenda.
En dos horas, tendría que presentar el informe, no sabía cómo se las arreglaría, ¿De dónde recopilaría la información? ¿Sin internet?. Hace años que dejaron de publicar las cosas en papel. Tendría que solucionarlo a base de teléfono.
Empezaría por llamar a Julia, ¿Qué tal le habría ido a su hija? Mantuvo una larga conversación con ella, es curioso otro día le hubiese mandado un email cuya contestación hubiese sido. Todo bien, ha ido contenta.
Eso le hizo pensar, el cambio ¿Qué significaría? Un atraso en la ejecución de nuestro trabajo o una vuelta a las relaciones personales mejorando nuestro ánimo y bienestar.
El colapso avanzaba sin pausa. Internet era la red que permitía que las decisiones llegaran al órgano adecuado. La economía-el corazón mundial- estaba fibrilando y no tardaría en sufrir un shock de resultado fatal. La bolsa no había sufrido tanto desde el año 2010, cuando los griegos y otros países mediterráneos habían sido expulsados del euro, adonde no habían vuelto hasta hace 5 años. El desconcierto era enorme. China comunicó que las empresas situados en su territorio quedaban nacionalizadas temporalmente, y EEUU dictó medidas para salvar sus intereses.
Cuando las crisis sobrevienen, la gente busca alternativas y, en muchas ocasiones, se reinventa y hace cosas realmente importantes y novedosas, esa era la parte buena que tenía esta situación...
Por eso, Julia estaba disfrutando con el hecho de tener que hacer las cosas como tantas veces sus padres y sus abuelos le habían comentado..., aunque eso sí, con la ayuda del ordenador pero sin internet!! Hablar con la gente más que antes, le estaba haciendo replantearse cuánta parte humana se perdía en las comunicaciones electrónicas y estaba agradeciendo darse cuenta!! De igual forma, se estaba viendo obligada a salir más de la oficina para ir a ver a sus clientes, y estaba ganando en relaciones personales y en confianza con ellos!!
También le estaba ocurriendo con sus familiares y amigos por lo que pensó que, bienvenida había sido la hora en que la red había desaparecido de sus vidas, porque le estaba ayudando a replantearse sus relaciones humanas y, mejorarlas y potenciarlas cuando volviera la red!! No perder esta parte de la que tanto estaba disfrutando...
La explicación de un ciudadano llamado Jesús que relataba al reportero de la emisora, como el cese del servicio de Internet afectaría su vida diaria. Cada día al levantarse de dormir, enciende su ordenador, y mientras se ducha, escucha por Internet las noticias nacionales e internacionales, luego revisa sus correos personales más importantes y sigue escuchando las noticias económicas mientras desayuna; luego se dirige a su trabajo donde al llegar, lo primero que hace es iniciar la sesión de su ordenador y activa su programa de trabajo en red. Durante su jornada de trabajo constantemente consulta paginas que le permiten aclarar dudas que se generan durante su labor habitual, mantiene intercambio de información con su compañero de otra sede de la empresa en otro país, donde tienen inherencia directa en las operaciones. Durante la hora de comida a finales de mes, aprovecha para entrar en las paginas de varios bancos y realiza pagos personales a clientes y proveedores, pago de créditos, tarjetas y hace una transferencia a su hijo que estudia en el extranjero; a través del chat, le deja un mensaje instantáneo a su hijo y le comenta que ya está efectiva su transferencia. En la tarde asiste a una vídeoconferencia que se realiza una vez al mes con la casa matriz donde se dan directrices globales dentro de la organización. Al finalizar la tarde luego del uso constante de la red para efectuar eficientemente su trabajo, se dirige a casa donde le espera su ordenador para seguir sus actividades cotidianas………….
Papá no tenía por costumbre llegar a la misma hora a casa, pero siempre volvía a casa al caer el sol. Hasta hoy. El sol empezaba a salir y papá seguía sin aparecer. Lo cierto es que en otras familias había desapariciones de alguno de sus miembros que no dejaban rastro, otras veces si que aparecía el cadáver. Lo cierto es que las familias se lo tomaban como una circunstancia más de la vida. Pero mamá siempre había tenido una relación especial. Así que decidió que todos continuaran con sus tareas cotidianas, pero además deberían buscar a papá. A mi me tocó buscarlo en nuestro edificio. Al llegar a la gran sala acristalada escuche voces. Y vi que un humano sostenía a papá de su cola.
-Estas ratas, siempre con su afición a roer los cables, si supiera la que ha armado.
Y todo ello porque después de 15 años de televisión digital e internet sin cables, se había vuelto a la televisión analógica.
Los aparatos digitales estaban apartados en casa o en los contenedores de la basura. Porque es un material que no se puede reciclar. Y como cada vez las casas son más pequeñas hubo que inventar una televisión plana y que funcionara con cable analógico. Fue difícil, pero lo consiguieron.
Por otra parte, las oficinas de Correos estaban colapsadas, nunca habían tenido tanto trabajo, se notaba que no se podía utilizar el correo electrónico.
Los niños de ahora están conociendo como vivían sus abuelos, bisabuelos... En cambio, los padres no sabían que hacer, tenían que aprender todo de nuevo como sus hijos.
Y en ese sentido, padres e hijos se hicieron muy amigos, pues disfrutaban y aprendían lo mismo, tenían mucho en común.
En definitiva, no importa la edad, ni el parentesco, unos pueden ser amigos de otros, siempre que las dos partes estén de acuerdo.
Cuando le comunicaron a Clara que una invasión de ratas había destrozado varios cables de comunicaciones en el centro de comunicaciones de Madrid, no se l podía creer.
-¿Pero no se comprobó que allí no estaba situado el problema?
-Eso parecía, ya que los servidores no tenían ninguna incidencia. Lo que parece que sucedió es un lupus virtual, no reconoció la ruptura de conexión, y empezó a atacarse a si mismo, propagando la enfermedad, nodo a nodo.
Después de unas horas angustiosas, Luis le pudo mandar un email a Julia.
-Parece que el tema se está resolviendo. ¿Quieres que te prepare un espaguetis arrabiata para cenar? , me siento tan débil y tan dependiente después de todo lo sucedido.
Pasados unos minutos, el ordenador respondió con un leve sonido. Era la respuesta de Julia.
-Acompáñalo de un blanco, bien fresco.
Parece que las cosas volvían a la normalidad.
-O quizás vamos a cenar al italiano de la esquina... Estoy seguro que ellos ni habrán notado algún cambio. Su horno de leña seguro que no es prodigio de la domótica, y a Genaro no se le enredan ni los espaguetis, como para estar conectado en la Red de Redes. No, si al fin y al cabo nos va a valer de enseñanza esta Gran Caída. ¿No llevaban diciéndolo desde hace meses? Que si el sol andaba con esas tormentas raras, que ni que tuviera fiebre el pobre, que a poco que salpicaran más sus manchas nuestros sistemas electrónicos iban a terminar fundidos como mozarella en una pizza. Igual va a ser mejor tomarnos unas vacaciones, Julia, al fin y al cabo, las tormentas solares no afectan a la piel, y todavía podemos intentar arrancar el seiscientos y poner rumbo a Alicante... Las mejores paellas no se hacen en Facebook, y ya va siendo hora que nos pongamos al día en otro tipo de conexiones, muchos más deliciosas que las de cobre y plástico. ¿Qué? ¿Bajas y me esperas en la barra con un tintito y unos grisinis, y luego decidimos cuándo y a dónde nos vamos?
el ruido de los claxons de los coches de un inmenso atasco, sin saberlo era la primera consecuencia del "apagon", sintonizo su emisora de radio habitual donde informaban del grave suceso a nivel mundial, todas las comunicaciones online y todos los servicios que se controlaban a traves de servidores cortados de raiz por un virus creado por un grupo de hackers ecologistas
Cuando Lucas llegó al restaurante, seguía pensando que los italianos no se habían enterado del apagón internáutico, pero nada más ver sus miradas se dio cuenta de que no era así: sus ojos lucían un brillo de triunfo, como si estuvieran celebrando la victoria en la Champions League o algo así.
Julia estaba hermosísima, con una copa de champán en la mano y un vestido negro de noche, como el de la Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes". También sonreía, con una picardía algo extraña. Lucas empezó a fijarse que en las mesas los comensales le miraban atentamente. Pronto todo fue quedándose en silencio. Conforme iba personalizando las caras se dio cuenta de que todos eran conocidos suyos: allí estaban algunos compañeros de trabajo, algún vecino con el que había intercambiado interesantes conversaciones, incluso un grupo de compañeros de universidad a los que no veía desde hace años.
Cogiendo la botella por el cuello, Julia se acercó y le dio un beso en la mejilla.
-Aquí estamos, Lucas. He leído tu mensaje, sobre las vacaciones… Creo que sí, será bueno que nos tomemos un tiempo de vacaciones, un tiempo para nosotros… Y no me refiero solo a nosotros dos, Lucas.
su móvil que sonaba, era su jefe, le dijo que no hacia falta que fuera a trabajar, todo era un caos, no tenían conexión con ninguna de las empresas con las que trabajaban y todas las operaciones estaban suspendidas, desconcertado probo de llamar a casa pero ya era demasiado tarde, el móvil tampoco funcionaba, empezó a ver como el caos se apoderaba de toda la ciudad, gente corriendo, policías, bomberos y ambulancias por doquier, empezó a pensar que era el principio del fin y decidió volver a casa con su mujer.
una noticia desagradable, internet no funcionaba a nivel mundial desde hacia seis horas, se disponía a emprender la marcha cuando oyó los gritos de una damisela, salio de su vehiculo y se dejo guiar por su oído, los gritos eran cada vez mas constantes, se apresuro para llegar a tiempo ante tal emergencia, al girar la calle se topo con una chica joven, guapa, vestida de corto y vio en carrera a un hombre grande y vestido de negro, la chica no estaba herida pero si asustada, se ofreció a llevarla a un hospital o a casa y hablando de la noticia del día le dijo que era informática y que estaba trabajando en un proyecto, que en su smartphone ella si podía acceder a internet y que el hombre de negro era un espia ruso que le había arrebatado el ultimo punto de conexión online del mundo…
''Buenos días Madrid. Nos levantamos con cielos despejados y con una ligera brisa de levante. Son las 6:45, las 5:45 en Canarias. Titulares: Adiós al fácil acceso de información. Internet muere''
-¿Cómo?
La onda de radio lo decía todo: ''Después de años de perfeccionamiento de la tecnología, nos sucede esto señores. ¿Qué nos podría pasar a partir de ahora?''
Lucas todo nervioso en el coche no se lo podía creer. Apagó la radio. Su trabajo dependía exclusivamente de Internet.
- Sabía que iba a ocurrir esto. Despues de haber estudiado y trabajado gracias a él y no me ha supuesto ningún esfuerzo por mi parte, ya que tenía la información delante de mí, ¿por qué me voy a quejar? Hemos sustituido la biblioteca por una red global.
Lucas tenía claro que la culpa fue unicamente de la sociedad. El internet los habia convertido en vagos y perezosos. No han tenido en cuenta desarrollar el conocimiento.
Pero esto es 2010, alomejor podemos evitarlo. ¿No creeis?