La falta de formación y estandarización de las TIC dificulta la correcta planificación de pedidos del sector
No existen fórmulas mágicas para que una economía en crisis recupere el superávit, ni para que una empresa alcance el éxito en su sector. Dicen que "cada maestrillo tiene su librillo", y un directivo, ya sea de un país o de una compañía, imprime su huella a su gestión, y de sus ideas y estrategias depende, en gran medida, el éxito de su proyecto. No obstante, sí podemos afirmar, sin ningún género de duda, que fomentar la gestión del conocimiento, la innovación, la productividad y la competitividad son aspectos ineludibles para disponer de una economía -empresarial o estatal- saneada.
Recientemente, el Foro Económico Mundial publicaba un informe según el cual la competitividad de la economía española figura en el puesto 18 de los 27 Estados que forman parte de la UE, descendiendo un nivel respecto a 2009. El informe analiza ocho capítulos: crear una Sociedad de la Información para todos, desarrollar un área para la I+D+i, liberalización del mercado, industrias de red, servicios financieros eficaces e integrados, mejora del marco empresarial, aumento de la inclusión social y fomento del desarrollo sostenible.
Es evidente que España necesita mejorar con urgencia su competitividad, y según los expertos, más de la mitad del aumento de la productividad y competitividad conseguida en los últimos 15 años ha sido debida al concurso de las nuevas tecnologías. Por todo ello, resulta difícil comprender la decisión de haber eliminado la Dirección General para el Desarrollo de la Sociedad de la Información como parte de la estrategia de recortes del Gobierno para afrontar la crisis; precisamente el departamento encargado de promover el uso de las TIC y el desarrollo de la Sociedad de la Información.
En España continúa existiendo una importante brecha digital frente a otros países de la UE, y todas las herramientas destinadas a su reducción han de ser tenidas en cuenta. Una de ellas es la iniciativa Hogar Conectado a Internet (HCI), que ha demostrado su eficacia en esta materia (332.000 familias españolas se conectaron a Internet entre 2006 y 2008 gracias a ella), al tiempo que dinamiza el comercio, repercute en las ventas del sector tecnológico y se traduce en más ingresos para el Estado en concepto de IVA. Se da la circunstancia que la vigencia de la Disposición Adicional Vigésima Quinta de la Ley 35/2006 del IRPF, que regula HCI, finaliza el 31 de diciembre. Por ello, desde Fundetec hacemos un llamamiento al legislador para que amplíe este plazo y la sociedad española pueda seguir beneficiándose de sus ventajas. De hecho, según estimaciones propias, si se decidiera ampliar por cuatro años más, el Estado llegaría a ingresar unos 38 millones de euros. No es mucho al lado del "decretazo", pero todo suma.
Por ello, la Fundación, asesorada por Garrigues, ha presentado una enmienda ante diputados de la Comisión de Industria, Turismo y Comercio del Congreso, que plantea su incorporación al proyecto de Ley de Economía Sostenible. HCI no tiene inconvenientes, sólo ventajas. Confiamos en que nuestros políticos también sepan verlo así.
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